DESDE EL LADO OSCURO

DESDE EL LADO OSCURO

DESDE EL LADO OSCURO

Se que es inevitable caer “algunas veces” en el lado oscuro. Lo suelo notar inmediatamente  en el cuerpo.

Cuando tu amigo, que tiene un trabajo estupendo y bien remunerado te comenta que su jefa le ha felicitado y aumentado el sueldo, mientras tu estás “aguantando” en el tuyo como puedes y sin ningún reconocimiento. Ese vecino que siempre que puede se va el fin de semana “a disfrutar” y tú te quedas en casa “ordenando”. Cuando en el parque te dicen de tu hijo pequeño: ¡qué niño tan malo!, es “de la piel del diablo”.

El estómago se encoje, se endurece y noto un calor que me sube por el pecho hasta la cara y entonces me inunda la impotencia que me hace desear tener una espada láser. En ese momento, justo en ese, es cuando caigo en EL LADO OSCURO.

Lo más frecuente es poder salir rápido de ese estado emocional negativo que tiñe la vida de gris muy oscuro casi negro.

Sin embargo se que algunas personas viven casi siempre en EL LADO OSCURO. Son personas que han sufrido traumas importantes en sus vidas y más aún si los traumas los han sufrido durante la infancia. La rabia, la soledad, la envidia, la suspicacia, el miedo o la angustia se apoderan de sus vidas y sienten tanto dolor que creen que no van a poder soportarlo más, se adueña de ellas el lado oscuro y no son capaces de gestionarlo. Se mueven en la oscuridad sin ver realmente quienes son y lo que pueden llegar a ser cuando sean capaces de conseguir la fuerza suficiente para salir de ahí.

En terapia trabajamos para ayudar a salir a las personas del lado oscuro. Para dotarlas de la fuerza necesaria para salir. El trastorno por estrés postraumático y los antiguos traumas no integrados, nos pueden generar un malestar tan profundo como intenso.

Afortunadamente la psicología cuenta en el presente con diversas herramientas terapéuticas que nos permiten trabajar el trauma sin “retraumatizar” de nuevo. Que sirven de bálsamos para curar las heridas emocionales infringidas por la vida. Cuesta trabajarlo pues es duro para el paciente y lleva su tiempo, pero pocas cosas hay tan bellas para mi como ser consciente de que quien tengo enfrente está empezando a salir del lado oscuro y la fuerza le acompaña.

Norma Larrea, Psicóloga Clínica

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