La adolescencia de los jóvenes adoptados

27/03/2012

En los últimos años hemos venido observando en las consultas de psicoterapia un aumento de clientes en relación a las adopciones. Padres adoptivos que se encuentran con graves dificultades para lidiar con sus hijos adolescentes que fueron adoptados en la infancia o hijos adoptivos “perdidos” en la agresividad, en la rabia, en la dependencia, en la soledad, que no saben relacionarse bien ni con los demás ni consigo mismos. 

 La impotencia y el dolor de estas familias les conduce en algunos casos a querer desprenderse de estos hijos que tanto desearon y estos hijos se sienten más y más perdidos, solos, abandonados.

 Gran parte de estos problemas se encuentran vinculados a la historia de apego de estos hijos adoptivos. El apego es una necesidad humana (de todos los mamíferos) y universal para formar vínculos afectivos estrechos, que se genera en el primer año de vida del niño/a.  Se crea a partir de la díada madre/hijo o cuidador principal/bebé.  El objetivo del apego es que el bebé se sienta seguro, y nos proporciona el primer regulador de la experiencia emocional. En este sentido, el apego no seguro, se encuentra en el centro de muchas formas de trastornos mentales y de la totalidad de la tarea terapéutica.

 Las personas adoptadas, que han vivido en orfanatos, que no saben nada de sus familias de origen y que en muchos casos han podido vivir traumas tempranos,  tienen graves dificultades para regular su emociones pues al no haber establecido vínculos de apego seguros con sus cuidadores no han tenido la posibilidad de tener un yo sólido que les permita sentirse bien consigo mismos y con los otros. 

 Desde las técnicas de Integración del Ciclo Vital, los psicoterapeutas podemos ofrecer la posibilidad de reconciliar a esos “niños abandonados” con ellos mismos y su pasado a través de la restauración de su apego.

 

Norma Larrea Armendariz

Psicóloga Clínica

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