Programa de tratamiento del alcoholismo

No debe olvidarse que el alcoholismo es una enfermedad que se prolonga durante toda la vida. Como ya hemos mencionado, la dependencia alcohólica es un posible resultado del encuentro entre un individuo y el etanol en unas circunstancias determinadas que, por las razones que sean, ha resultado positiva y favorecido un proceso de aprendizaje dinámico.  En la eventual desviación se hallan involucrados factores psicológicos y biometabólicos, que explicarían tanto la génesis como el mantenimiento de la dependencia a partir de unos refuerzos positivos y negativos del consumo.

El hecho de que la resolución de una dependencia alcohólica evolucione adecuadamente está influido por muchos variables diferentes: el enfermo, su familia, su red social, el nivel económico, la modalidad de tratamiento, etc.

El paciente dependiente con pronóstico más favorable es el que tiene unas relaciones familiares no conflictivas, mantiene su situación laboral, carece de problemas legales y, sobre todo, acepta la necesidad de cambiar.  La presencia de factores como tendencias sociopáticas, daño cerebral grave por el alcohol o tener un cónyuge alcohólico se asocia a un pronóstico menos favorable.

Con un buen trabajo terapéutico, los rasgos narcisistas, antisociales, inmaduros y dependientes de la personalidad que se desarrollan como consecuencia de la adicción al alcohol son sustituidos gradualmente por una personalidad más sensible, respetuosa, madura e independiente (Miller y Gold, 1993).  Se consiguen mejoras significativas en las relaciones interpersonales y suelen producirse cambios de entorno social, abandonando relaciones previas, una búsqueda de nuevas relaciones menos basada en el consumo de alcohol, ascensos en el área laboral y una mejora clara en la autoestima y en la confianza en sí mismo.