Programa de Fibromialgia (FM), Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), Sensibilidad Química Múltiple (SQM)

Nuestra propuesta consiste en la realización de una o más de las pruebas que se detallan a continuación dependerá de cada caso particular.

-          Elaboración Historia Clínica

-          Exploración

-          Electroencefalograma y Cartografía Cerebral

-          Aminoacidograma

-          Analítica completa

-          Test de metales pesados

-          Serología de virus

-          Test genético y farmacogenético

-          Pruebas de Neuroimagen (RNM, PET, SPECT,…)

-          Evaluación psicológica

-          Evaluación neuro-cognitiva

 

 

La cartografía cerebral nos permite valorar el funcionamiento bioeléctrico del cerebro, conocer la capacidad de relajación del cerebro así como la reacción frente a estímulos.

Una situación de falta de relajación cerebral va a aumentar la precepción del dolor y la percepción de la tensión muscular.

La cartografía además permite descartar otras patologías o problemáticas como un nivel de estrés mantenido en el tiempo.

El aminoacidograma permite evaluar el nivel de aminoácidos en sangre. Los aminoácidos son los bloques con los que formamos las proteínas y son vitales para la vida. El 80% de los aminoácidos que necesitamos los sintetiza el hígado y el 20% restante debe ser obtenido a través de la dieta, estos aminoácidos se denominan esenciales y son los siguientes: Isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilamina, treonina, triptófano, valina, histidina, tirosina y selenocisteina.

Los aminoácidos permiten a las vitaminas y minerales actuar adecuadamente en nuestro organ ismo, si nos falta alguno de estos aminoácidos, la asimilación y utilización de otros nutrientes se ve alterada.

La medición del nivel de aminoácidos se realiza por técnicas como la Cromatografía Líquida de Alta Resolución (HPLC) que contribuye a facilitar los criterios diagnósticos y a una más correcta propuesta terapéutica

Diversos estudios relacionan la influencia del contacto prolongado con determinados metales pesados y la severidad y evolución de estas enfermedades. Los efectos inmunológicos de los metales ocurren como consecuencia de una exposición continuada a concentraciones habitualmente bajas, y se manifiestan solamente en personas inmunológicamente predispuestas.

Estas sustancias químicas entran en nuestro cuerpo por diversas vías: la respiratoria, la digestiva y la piel. Una vez que estos metales llegan al torrente sanguíneo se aferran a las paredes celulares por afinidad electro-química. Las células intentan deshacerse de estos metales utilizando todo el arsenal que tienen de enzimas desintoxicantes y antioxidantes, pero, debido a que el ser humano no está preparado para vivir en ambientes contaminados, transcurrido un tiempo se agotan sus reservas y comienzan a manifestarse los primeros síntomas de estas afecciones: el cansancio, que con el tiempo se hace crónico.

Simultáneamente, los metales tóxicos aferrados a las paredes celulares de, por ejemplo, las glándulas y las neuronas, son objeto del ataque del sistema de defensa, que puede llegar a producir un gran daño en estas estructuras.

La consecuencia de ello es otro grupo de síntomas que se añaden al mencionado anteriormente y que son: inflamación y, por consecuencia, dolor en articulaciones y músculos. De la misma manera, varios sistemas glandulares presentan malfunción, como es el caso de la tiroides, produciéndose algunas veces hipotiroidismo (aumento de peso, metabolismo lento y dificultad de concentración), y el caso de la hipófisis, cuya fallida producción de 5HTP (5-H-Triptófano), precursor de la Melatonina que regula el sueño, produce insomnio.

 

La farmacogenética estudia cómo las diferencias entre individuos influyen en la variabilidad de las respuestas a fármacos.

Las variaciones genéticas más frecuentes son los SNP (Single Nucleotide Polymorphisms).

Además de factores ambientales (dieta, estado de salud,etc) se ha demostrado que ciertos SNP pueden ser claves para determinar la eficacia y toxicidad de un fármaco en un paciente. La farmacogenética permite llevar a cabo una medicina individualizada.

Además del aspecto farmacológico la predisposición genética a desarrollar determinadas enfermedades permite la adopción de medidas preventivas personalizadas, de hábitos de vida y/o farmacológicas necesarias para minimizar este riesgo o las consecuencias posteriores de sufrir la enfermedad.