Trastornos con déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)

La intervención en el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) se ha centrado fundamentalmente en los aspectos conductuales del trastorno, dejando en un segundo plano las emociones. Los motivos de consulta por los que llegan la mayoría de estos niños al Instituto Burmuin son las dificultades escolares, el bajo rendimiento académico y los problemas de comportamiento tanto en la escuela como en casa. Sin embargo, debajo de estas conductas subyace una problemática emocional que se traduce en baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, dificultad para controlar las emociones, inseguridad, sentimientos de angustia ante las tareas escolares, dificultades para hacer amigos, miedos y por último sentimientos de ansiedad y depresión.

            Los niños con TDAH tienen dificultades tanto en el control de la conducta como en el de las emociones. Según Barkley los TDAH presentan un déficit en el funcionamiento ejecutivo, es decir, en la capacidad de realizar acciones auto dirigidas. Dentro de estas funciones encontramos la autorregulación emocional, que conlleva dificultades para modular sus estados afectivos, control emocional y de impulsos. Estas dificultades son las responsables de los altos niveles de agresividad, irritabilidad o frustración observados en algunos niños con TDAH. Por tanto, uno de los objetivos principales en la intervención, será el de promover el autocontrol y el pensamiento reflexivo.

            Para que el niño llegue a controlar su conducta, los educadores, tanto padres como profesores deben proporcionar estrategias educativas adecuadas y aplicarlas con coherencia y persistencia.

            Cuando el niño empieza a experimentar los beneficios del control y percibe una mayor aprobación social, sentimientos de autoeficacia y mejora de la autoestima, estará más motivado y habrá más posibilidades de que repita esos comportamientos. Estos niños presentan dificultades para automotivarse, por lo que al principio el refuerzo positivo desde el exterior es fundamental. Otro punto clave en la intervención es el entrenamiento en habilidades sociales y en técnicas para mejorar la autoestima.

Se realizará un abordaje terapeútico integral por un equipo multidisciplinar:

Intervención psicológica

Se realizará un intervención psicoeducativa y se ofrecerá una psicoterapia de apoyo.

Instervención psicopedagógica

Con el objetivo de aportar al niño, niña o adolescente las herramientas necesarias para mantener el ritmo de aprendizaje marcado el nivel educativo en el que se encuentre.

Intervención médica

Es necesario un seguimiento médico periódico de los hábitos en cuanto a alimentación, sueño, descanso y/o medicación.

La medicación  debe utilizrse únicamente cuando sea estrictamente necesario y nunca debe ser el único tratamiento del TDAH.

Intervención con Padres

Es de suma importancia que los padres conozcan a fondo lo que implica el TDAH. La intervención con ellos tiene como objetivo formar a los padres para que reconozcan los comportamientos propios del TDAH y aprendan estrategias para controlar las conductas perturbadoras y potenciar las conductas adecuadas

 Coordinación entre los profesionales que le tratan, el centro escolar y la familia